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Autores Varios, Ramón Cornavaca
Presocráticos - Fragmentos II (bilingüe)
Losada

Páginas: 511
Formato: 3x13.5x21
Peso: 0.583 kgs.
ISBN: 9789500397179

Concluye en este tomo el compendio de fragmentos conservados de diversos pensadores fundacionales para la filosofía occidental. Parménides, de la Magna Grecia, formuló aquella sentencia tan simple y a la vez tan densa y trascendente como quizá ninguna otra: "Lo que es, ES", que implica la afirmación absoluta del ser. Zenón, discípulo de Parménides conocido por sus paradojas, comienza a desarrollar una argumentación lógica tan estricta que Aristóteles lo llamará "el inventor de la dialéctica". La obra del siciliano Empédocles resulta una síntesis genial de diversos elementos heredados, ensamblados por él en una visión del cosmos concebido como uni-totalidad orgánica y viviente a la que pertenece el hombre, "daimon" caído que anhela las sendas que lo libereen de la acción del Odio (Neikos) y lo reconduzcan a la unidad, obra de la Amistad (Philotes). Con Anaxágoras retornamos a la Jonia; su estadía en Atenas y enseñanza entre los jóvenes intelectuales de allí -particularmente la referida a la acción del Noûs ("inteligencia") que, separado de las cosas y subsistente en sí mismo, rige todo el movimiento cósmico- dejó huellas indelebles. Demócrito es el máximo representante del atomismo antiguo junto con Leucipo, pero la mayor parte de sus sentencias transmitidas atestiguan una preocupación por la ética o, más precisamente, por esa cuestión también fundamental para Sócrates: "cómo hay que vivir".

Presocráticos - Fragmentos II (bilingüe)

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Autores Varios, Ramón Cornavaca
Presocráticos - Fragmentos II (bilingüe)
Losada

Páginas: 511
Formato: 3x13.5x21
Peso: 0.583 kgs.
ISBN: 9789500397179

Concluye en este tomo el compendio de fragmentos conservados de diversos pensadores fundacionales para la filosofía occidental. Parménides, de la Magna Grecia, formuló aquella sentencia tan simple y a la vez tan densa y trascendente como quizá ninguna otra: "Lo que es, ES", que implica la afirmación absoluta del ser. Zenón, discípulo de Parménides conocido por sus paradojas, comienza a desarrollar una argumentación lógica tan estricta que Aristóteles lo llamará "el inventor de la dialéctica". La obra del siciliano Empédocles resulta una síntesis genial de diversos elementos heredados, ensamblados por él en una visión del cosmos concebido como uni-totalidad orgánica y viviente a la que pertenece el hombre, "daimon" caído que anhela las sendas que lo libereen de la acción del Odio (Neikos) y lo reconduzcan a la unidad, obra de la Amistad (Philotes). Con Anaxágoras retornamos a la Jonia; su estadía en Atenas y enseñanza entre los jóvenes intelectuales de allí -particularmente la referida a la acción del Noûs ("inteligencia") que, separado de las cosas y subsistente en sí mismo, rige todo el movimiento cósmico- dejó huellas indelebles. Demócrito es el máximo representante del atomismo antiguo junto con Leucipo, pero la mayor parte de sus sentencias transmitidas atestiguan una preocupación por la ética o, más precisamente, por esa cuestión también fundamental para Sócrates: "cómo hay que vivir".